BOXEO TOTAL: Es Emile Griffith uno de los mejores de la historia?

miércoles, 20 de mayo de 2026

Es Emile Griffith uno de los mejores de la historia?


Gustavo Hidalgo

Sin ninguna duda. Emile Griffith no solo es uno de los mejores, sino que es una de las leyendas más subestimadas e imponentes de la era dorada del boxeo. Cuando se habla de los grandes de la historia, a veces su nombre no salta de inmediato como el de Alí o Sugar Ray Robinson, pero si se revisa su récord, su nivel técnico y la calidad de sus rivales, se entiende por qué está en el Salón de la Fama.

Las razones de su grandeza

Para calibrar el tamaño de Griffith como boxeador, hay que mirar tres factores clave:

  • Dominio en dos divisiones históricas: Fue campeón mundial indiscutido de peso wélter y también conquistó la corona de los medianos. En los años 60, lograr esto significaba batirse en zonas plagadas de auténticos titanes.

  • Consistencia al más alto nivel: Terminó su carrera con un récord de 85 victorias (23 por nocaut), 24 derrotas y 2 empates. Lo impresionante es que disputó un total de 24 peleas de campeonato mundial. Pasó prácticamente toda su madurez boxística peleando contra la élite absoluta.

  • Una oposición legendaria: No esquivó a nadie. Protagonizó trilogías memorables contra gigantes como Benny "Kid" Paret y Luis Manuel Rodríguez (el estilista cubano). Además, se midió cara a cara con leyendas de la talla de Dick Tiger, Nino Benvenuti, José Nápoles y el mismísimo Carlos Monzón, a quien complicó enormemente en su primer enfrentamiento.

El estilo y el peso de su historia

Griffith era un boxeador total. Tenía un físico atlético privilegiado, un jab educadísimo, gran velocidad de manos y una inteligencia sobre el cuadrilátero que le permitía adaptarse tanto al contragolpe como a la presión en el cuerpo a cuerpo.

Lamentablemente, su carrera y su vida quedaron marcadas por la tragedia de 1962, cuando en su tercera pelea contra Benny Paret, tras recibir insultos homofóbicos en el pesaje, lo noqueó de forma tan severa que Paret falleció días después. Quienes lo conocieron de cerca aseguran que, después de esa noche, Griffith —que era un hombre noble y sensible fuera del ring— retuvo gran parte de su instinto asesino para no volver a lastimar a nadie de esa manera, volviéndose un boxeador más calculador que buscaba ganar por decisión.

Aun con ese enorme peso emocional a cuestas, siguió peleando y ganando al máximo nivel durante una década más. Un guerrero incansable que, por números, técnica y la calidad de los hombres a los que enfrentó, se sienta con total derecho en la mesa de los más grandes de todos los tiempos.

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