BOXEO TOTAL: agosto 2018

miércoles, 29 de agosto de 2018

Se muestra confiado Irán Irak Díaz en primer cara a cara con Rungvisa

MÉXICO -- El campeón súper mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Srisaket Sor Rungvisai, y el retador mexicano Irán Irak Díaz sostuvieron su primer cara a cara en Tailandia, rumbo a la batalla que van a protagonizar el próximo 6 de octubre en la casa del vencedor del mexicano Juan Francisco Estrada y del nicaragüense Román 'Chocolatito' González.
Irán se dijo contento con la oportunidad, y aunque mostró respeto por la calidad de Rungvisai, aseguró que tiene el talento y capacidad para poder dar la sorpresa, mientras que Rungvisai se dijo contento de poder pelear en casa una vez más, ahora defendiendo la faja Supermosca que ganó ante Chocolatito.
MENAYOTHIN VA POR SU EL 51-0 ANTE TADURAN
El tailandés Wanheng Menayohtin buscará mejorar su récord profesional a 51-0, cuando exponga el cetro mínimo del CMB este miércoles ante Pedro Taduran, de Filipinas, en busca de dejar atrás el 50-0 que impuso el año pasado el estadounidense Floyd Mayweather.
El campeón, que además hará la décima defensa del cetro que ganó ante el mexicano Osvaldo Novoa en 2014, no tuvo problemas ante la báscula al pesar las 105 libras permitidas por el reglamento, mientars que Tadurán (12-1, 9 Ko's), registró ante la balanza un total de 103.5 libras.
ARRIESGARÁ SHIRO FAJA CMB ANTE MELINDO
El invicto japonés ken Shiro expondrá el cetro minimosca del CMB el próximo 7 de octubre en Yokohama el cetro verde y oro ante el excampeón mundial Milan Melindo, de Filipinas, en una pelea de alto calibre y riesgo para el púgil del País del Sol Naciente en su cuarta defensa del fajín.
Shiro viene de noquear en dos rounds al mexicano Ganigan López, mientras que Melindo acaba de perder ante Ryoichi Taguchi en una batalla por los cetros minimosca FIB y AMB que tuvo que irse hasta los puntos, en donde el japonés se llevó una clara victoria.

lunes, 27 de agosto de 2018

La actividad boxística favoreció a José Pedraza ante Ray Beltrán

Campanazo inicial: Estar ocupado es lo mejor

Con demasiada frecuencia un boxeador ganará, o perderá, una gran pelea y luego, puif, desaparecerán por quién sabe por cuánto tiempo. Es demasiado común ver a un boxeador fuera de acción durante ocho meses, un año o incluso más.
Los mejores boxeadores, incluso los que están "activos", podrían pelear solo dos veces al año. Tres veces se consideraría muy ocupado en esta época, desafortunadamente.
Cuando un peleador queda inactivo, a veces es el boxeador el que decide tomar un descanso para disfrutar de los frutos de su trabajo, o tal vez para descansar y recuperarse de molestas lesiones. Otras veces el púgil es puesto en el estante por sus manejadores por cualquier cantidad de razones, ya sea por falta de carteleras o por falta de dinero para mantener las carteleras que tienen.
Sin embargo, si no hay lesiones graves, no hay nada mejor para un boxeador que la actividad. Se mantienen en forma, se mantienen en el centro de atención y ganan dinero.
José "Sniper" Pedraza (25-1, 12 KOs) es un ejemplo perfecto de lo que la actividad puede hacer por un boxeador. Su actividad reciente es la razón por la que ahora posee un título mundial de peso ligero y está en posición para una gran pelea y un día de pago alto en su carrera.
Cuando Pedraza, de 29 años, de Puerto Rico ganó un título mundial de peso ligero junior en junio de 2015, debería haber sido el comienzo de un período activo de su carrera en el que defendió su cinturón con regularidad, construir su nombre y cobrar sus cheques.
En cambio, peleando bajo el estandarte de Premier Boxing Champions, Pedraza peleó una vez más en 2015, una vez en 2016 y solo una vez en 2017. Ese tipo de programa es lo que le ocurre a muchos de los mejores boxeadores de PBC, lo que hace que sea difícil mantenerse alerta y permanecer en la mente de los fanáticos del boxeo.
Pedraza hizo solo dos defensas de título y luego perdió su cinturón ante Gervonta Davis. Decir que fue un giro decepcionante de los acontecimientos sería una gran subestimación.
Pero cuando Pedraza se convirtió en agente libre, firmó contrato con Top Rank en febrero y ha peleado tantas veces en los últimos seis meses desde entonces (tres) como peleó en los últimos 15 meses con PBC. Y Pedraza aún no ha terminado porque peleará una vez más este año, probablemente el 1 de diciembre, en la pelea más importante de su vida: un encuentro de unificación del título mundial con el rey de libra por libra Vasiliy Lomachenko (11-1, 9 KOs) con una bolsa de seis cifras que será, con mucho, la más grande de su carrera.
Claramente, la actividad vale la pena.
Cuando Pedraza regresó al ring en marzo y ascendió al peso ligero, se liberó del moho de un alejamiento de 14 meses con una victoria por decisión en ocho asaltos sobre José Luis Rodríguez en una pelea de puesta a punto. Luego, Top Rank lo puso en una pelea destacada en la cartelera de Terence Crawford-Jeff Horn en junio y Pedraza ganó una decisión en 10 asaltos contra Antonio Moran en una tremenda batalla. Eso preparó el escenario para que Pedraza obtuviese otra oportunidad por el título mundial el sábado por la noche en el Gila Rivera Arena en Glendale, Arizona.
Pedraza viajó a Phoenix, lugar de residencia de Beltrán (35-8-1, 21 KOs), de 37 años, quien estaba haciendo su primera defensa del título mundial ligero después de haber ganado el cinturón vacante en febrero en su cuarta oportunidad.
Pedraza fue todo negocio. Tuvo un excelente plan de juego, mostró un golpeo efectivo y entró fuerte en la segunda mitad de la pelea para derribar a Beltrán en el 11° asalto para ganar una decisión unánime con puntajes de 117-110, 117-110 y 115-112.
La base de la victoria de Pedraza fue indudablemente su nivel de actividad reciente. En significaba que estaba en forma, en una buena racha y en su mejor momento. Y ahora está en posición para una pelea mucho más grande, y una gran bolsa.
Cuando Top Rank llegó a un acuerdo con ESPN, una de las cosas que el promotor Bob Arum le prometió a sus boxeadres fueera que estarían activos porque tenía muchas fechas y dinero para repartir. Pedraza es el mejor ejemplo de una promesa hecha y una promesa cumplida.

Peleas que pudo perderse

Sábado en Ciudad de México
Peso mediano Ramón Alvarez (27-6-3, 16 KOs) G10 Nicolas Luques Palacios (10-5, 1 KO), tarjetas: 98-91, 97-92, 96-93.
En el evento principal de una cartelera transmitida por beIN Sports Español, Álvarez, de 32 años y oriundo de México, el hermano mayor de la superestrella Canelo Alvarez, logró una fácil victoria sobre el argentino Palacios, cuya racha de tres victorias consecutivas terminó. Álvarez se anotó una caída en el tercer asalto y casi tuvo a Palacios fuera, pero sobrevivió para llegar a la distancia. Álvarez recogió su tercera victoria consecutiva desde un empate con Johnny Navarrete en septiembre pasado.
Sábado Minneapolis
Peso mediano Willie Monroe Jr. (23-3, 6 KOs) G10 Javier Francisco Maciel (33-7, 23 KOs), tarjetas: 100-90 (dos veces), 99-91.
En dos ocasiones, Monroe, de 31 años, de Rochester, Nueva York, desafió por un título mundial de peso mediano, fue detenido en el sexto asalto por Gennady Golovkin en 2015 y perdió una decisión competitiva ante Billy Joe Saunders en septiembre pasado. Monroe ahora ha ganado dos peleas seguidas desde la derrota ante Saunders, incluyendo esta casi blanqueada de Maciel, de 34 años, de Argentina, en el respaldo de la cartelera de Premier Boxing Championsen Fox Sports 1. Al igual que muchas peleas de Monroe, esta fue una pelea bastante tranquila con Monroe superando fácilmente a Maciel, quien perdió una decisión frente a Dmitry Pirog en una pelea por el título mundial de peso medio de 2011.
Peso semicompleto Caleb Truax (30-4-2, 19 KOs) KOT3 Fabiano Peña (15-11-1, 11 KOs).
En diciembre, Truax, de 34 años, oriundo de Oseo, Minnesota, tuvo la mayor sorpresa de 2017 cuando viajó a Londres y superó a James DeGale para ganar un título mundial súper mediano. El reinado de Truax fue breve ya que perdió el título por decisión en una revancha inmediata en abril. En su primera victoria desde que perdió el cinturón, Truax ascendió al peso semicompleto y fácilmente detuvo a Peña, de 30 años, de Brasil, quien perdió su tercera pelea seguida por nocaut. Truax derribó a Pena con un uppercut en el tercer asalto y, aunque superó la cuenta, no pudo continuar.

jueves, 23 de agosto de 2018

Betulio Vs. Guty Espadas, épica batalla



Inolvidable pelea: Betulio Vs. Guty Espadas. El mejor combate en la carrera del zuliano que ostentó tres coronas mundiales en la categoría mosca. Enfrentó a los mejores de su época, entre ellos el mexicano Miguel Canto y el japonés Shohji Oguma. En su peso natural retó a contrincantes de divisiones superiores; plumas y gallos. 
Eran los segundos finales de su pelea contra el mexicano Guty Espadas, en la MaestrInolvidable pelea: Betulio Vs. Guty Espadas. El mejor combate en la carrera del zuliano que ostentó tres coronas mundiales en la categoría mosca. Enfrentó a los mejores de su época, entre ellos el mexicano Miguel Canto y el japonés Shohji Oguma. En su peso natural retó a contrincantes de divisiones superiores; plumas y gallos.anza César Girón, de Maracay, cuando Betulio González soportaba aquel vendaval de golpes. Pero, el recuerdo de la promesa  que le  hizo a su mujer e hijos al salir de su humilde hogar, en San Francisco, le  levantó el ánimo y, con su coraje de montuno, reconquistó en tenaz batalla, campana a campana, la corona mundial  mosca ante un fogoso rival  que nunca se amilanó frente a la defensa y ofensiva del zuliano.
Su victoria ante Espadas lo llevó a compartir con los tailandeses Chartchai Chianoi y Pone Kingpetc el récord de ostentar tres títulos en las 112 libras.
Betulio enfrentó a los grandes de su época, entre ellos al mexicano Miguel Canto y al japones Shoji Oguma, pero su pelea contra Espadas es recordada como la mejor de su vida, para la historia, que le compite  a las de sus coterráneos, Ramoncito Arias contra el argentino Pascual Pérez y Carlos “Morocho” Hernández contra el norteamericano Edie Perkins que en fechas memorables reventaron el Nuevo Circo de Caracas.
 Aquella noche, la Maestranza plenaba de fanáticos, un aforo de 10 mil personas cubría la gradería, gritando: ¡Betulio! ¡Betulio¡ ¡Betulio! Y después de la victoria entonaron el himno nacional con el campeón alzado en hombros en el centro del ring, luciendo una bata de terciopelo color vino tinto. Su rostro aporreado mostraba las huellas de la refriega, pero estaba feliz, lloraba y cantaba. 

Los oponentes llegaron cansados al round 15, ahogándose, gateando; las fuerzas se agotaban, pero mantenían vivos el coraje y la valentía. El cuadrilátero era un manantial, Betulio resbaló en su esquina, dobló sobre sus rodillas. Al tratar de levantarse, Guty lo esperó con un derechazo que le retumbó el cerebro, mareado, ya casi el zuliano se iba al piso. El árbitro puertorriqueño Tony Pérez no le contó, quizás esperando el remate del mexicano o evitando que el zuliano perdiera puntos en las tarjetas. Guty fue inclemente, descargaba lo que  quedaba de su fuerza contra la humanidad de su contrincante que apenas se defendía a guantazos. 
 Betulio sucumbía en su propia esquina, sobre las cuerdas, cubrió su rostro con los guantes. Escuchó una voz entre la algarabía: ¡Se acaba Betulio! 
En el barrido de su mirada borrosa por la zona técnica logró distinguir los rostros angustiados de su mánager Ramiro Machado y del abogado amigo Alfredo Urdaneta, que le dieron apoyo en el litigio judicial con su exapoderado Rafito Cedeño que lo demandó y lo llevó  a la cárcel por supuesto incumplimiento de contrato. Ramiro y Alfredo, los mismos que propiciaron este encuentro titular con Espadas. “Defiéndete”, gritaba Alfredo, “Salte de la esquina, tira el upper, nojoda”, gritaba Ramiro.
“Sentí que se me iba el mundo, pero pensé en mi esposa, mis hijos y Venezuela, ellos esperaban mi triunfo, sabía que me estaban mirando, por eso eché hacía adelante”, dijo después el entonces recién triple coronado.
Aquel gritó de “¡Se acaba Betulio!” que jamás se supo de que garganta salió,  fue como el grito de guerra que estimuló su adrenalina para reaccionar en su lucha por la reconquista del título mundial. Se salió de la esquina respondiendo en el contragolpe, estrelló con tanta fuerza su upper de derecha contra la mandíbula de Gutty que lo levantó  dos centímetros y le desprendió un diente. La pieza dental cayó al lado de su botín derecho que entre sus trenzas colgaba una sortija de oro en la que  engastaba un granate. “Es el anillo de mi novia, ella me le dio como amuleto de buena suerte”, expresó Guty a los periodistas en la resaca de la derrota.
Betulio recuperó el mando en el ring, golpeaba, ahora Guty se abrazaba a su contendor, el público vitoreaba, euforia en las gradas. Sonó el doble campanazo anunciando el final de una pelea que registró  huella indeleble en la historia  de la categoría mosca en el mundo.
 Maracaibo era un hervidero aquella inolvidable noche del 12 de agosto de 1978. En los hogares, restaurantes y bares los parroquianos celebraban la victoria pegados a los televisores.
En el humilde hogar del boxeador en San Francisco, la alegría desbordaba hasta la calle. Berta, su madre, aún permanecía de rodillas orando frente a la vela que desde la noche anterior le puso a la imagen de Virgen Chinita. Su esposa Zenaida, abrazada a sus hijos, lloraba de alegría a la espera del timbrazo en el teléfono que le anunciaría la llamada de su triunfador esposo.
La pelea se inició con una ligera ventaja de Espadas en el primero y tercer round; el segundo lo ganó Betulio, cuarto, quinto y sexto fue empate. Betulio dominó séptimo y octavo. Emparejaron de nuevo en el noveno y décimo. El zuliano ganó 11,12  y 13 asaltos, pero en el 14 Guty salió como una tromba a echar el resto y asumió la ofensiva. Fue la orden de su esquina: “Guty, echa el resto, vas perdiendo, pero aún puedes ganar por nocaut, acaba con ese viejo”.
Espadas, un yucateco de 23 años, entonces seis años menor que su retador, parecía un tanquecito, atribuyó su derrota a la inactividad. Tenía ocho meses sin pelear, aunque venía de cuatro exitosas defensas.
 “Me preparé bien pero las cosas no salieron como esperaba, tuve mala suerte, sentí que en los últimos asaltos las piernas ya no me daban, estuve a punto de abandonar. El título quedó en buenas manos, González es un púgil con experiencia y sus años en el boxeo fueron determinantes, me consuela que dimos un buen espectáculo y no defraudamos a la afición”, declaraba Espadas en su camerino, mientras sus asistentes atendían una ligera herida en su pómulo derecho.
El mexicano estaba plénamente convencido que venía la revancha. Aseguró esa noche que suponía la firma de un contrato para pelear en México, pero aquel encuentro jamás se dio.
Mientras la tristeza agobiaba al excampeón, el vestuario de Betulio era una fiesta. Periodistas, fotógrafos y camarógrafos preguntaban y repreguntaban en una improvisada rueda de prensa.
“Viva Venezuela, viva mi madre, viva mi mujer y vivan mis hijos”, gritaba entusiasmado el nuevo campeón  reconocido por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
“Sabía que el título volvería a mis manos y esta noche he demostrado que soy el  mejor peso mosca de Venezuela. Doblé de cansancio, el golpe no me hizo daño, pero debo reconocer que he vencido a un gran adversario. Busqué cansarlo, pero el respondió a mi ataque, me descuidé y recibí muchos golpes. Si expuse, fue parte de mi estrategia para llegar al final de la pelea”.
Dirigido por el recordado empresario Rafito Cedeño, Betulio ganó por primera vez la corona, versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), tras descalificación del filipino Erbito Salavarria por el famoso escándalo del “frasquito” con glucosa que consumió el campeón filipino, entre rounds, durante la pelea celebrada en el estadio Luis Aparicio de Maracaibo el 20 de noviembre de 1971.
Cinco meses después, en su primera defensa, noqueó en el cuarto round, al filipino Socrates Batoto el 3 de junio de 1972 en el Nuevo Circo de Caracas.
Perdió en Bangkok en defensa contra el tailandés, Venice Borkorsor, un gallo rebajado a mosca; más alto y con mayor alcance de brazos. Ocho segundos antes del campanazo del décimo asalto, Betulio, al estilo del “¡No mas! ¡No más! de Mano E’ Piedra Durán en su célebre pelea contra Sugar Ray Leonard, abandonó el combate.
 De nuevo campeón el 4 de agosto de 1973 en pelea por la corona vacante del (CMB) al vencer por decisión en 15 asaltos al mexicano a Miguel Canto en el “Luis Aparicio” de Maracaibo, de nuevo escenario de un combate titular.
 Resultó victorioso en cinco defensas , entre ellas una con Shoji Oguma. Y precisamente contra Oguma pierde en la revancha acordada en Japón el 1 de octubre de 1974.
  Betulio se fajó a rivales plumas y gallos, mientras él mantenía su peso regular, siendo este uno de sus grandes méritos. Hoy, por su indiscutible historial  reclama un puesto en el Salón de la Fama del Boxeo Mundial con sede en la ciudad de Nueva York.  

El día que Betulio González se graduó de ídolo

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Hace 40 años se efectuó en la Maestranza César Girón de Maracay uno de los combates más importantes realizados en el pugilismo venezolano. 
El mexicano Gustavo "Guty" Espadas, campeón mosca de la Asociación Mundial de Boxeo vino a Venezuela a defender la corona mundial peso mosca por sexta ocasión. Su rival: Betulio González 
El criollo había sido campeón mundial dos veces en la división por la entidad del Consejo Mundial de Boxeo y venía de fracasar en dos intentos para una tercera corona frente a Miguel Canto, también mexicano. 
Para esa época a Betulio se le etiquetó como un púgil algo frío, sin carisma, lejos de las palabras coraje y valentía que tanto gustan en el boxeo. Fue uno de los cuatro campeones venezolanos de 1971, pero era menos querido que los populares Vicente Paúl Rondón, Alfredo Marcano y Antonio Gómez. 
Espadas llegó con credenciales impresionantes por su empuje y pegada. Sus cinco defensas anteriores las terminó antes del límite. Por eso el público y los expertos venezolanos consultados entonces confiaban en Betulio, pero estaban conscientes del poder del mexicano.
Meridiano estuvo presente y durante las últimas dos semanas previas al combate dedicó bastante espacio a un evento deportivo que tenía al país a la expectativa. Las secciones Antes del Combate y Esperando la Pelea eran de las más leídas y se entrevistaron a periodistas, jueces, púgiles y aficionados comunes. Las tendencias indicaban que los más conocedores daban ganador al mexicano por lo que veían en los entrenamientos. Pero las esperanzas estaban allí. 
Sábado en la noche del 12 de agosto
Llegó el día de la pelea y la afición deportiva ya estaba atrapada por lo que se veía venir: un gran espectáculo deportivo. Radio Rumbos, Venevisión  y toda la prensa del país estaba acreditada para transmitir las incidencias del combate. 
Para muchos, la pelea iba a tener un planteamiento donde Betulio iba a mantener la distancia y Espadas buscaría el cuerpo a cuerpo. Pero el zuliano se plantó en un toma y dame que sorprendió a la mayoría. 
Quizás por perder velocidad de manos y piernas o porque el mismo mexicano lo acorraló, lo cierto es que ambos pelearon cuerpo a cuerpo durante los 15 asaltos de la pelea, como era la reglamentación de la época (a partir de 1983 los combates por título mundial pasaron a tener un máximo de 12 vueltas). 
Más o menos los primeros siete rounds fueron para el mexicano. Pero desde el octavo el famoso "upper", un golpe de abajo hacia arriba que mejoró Betulio con los años, sacudió muchas veces la cabeza del púgil azteca. 
Así fue hasta el round final (15). En esos últimos tres minutos a Betulio le comenzaron a fallar las fuerzas y era muy visible su cansancio. Espadas también lo estaba pero siendo más joven tenía la ventaja en ese momento. En una dramática escena, el venezolano puso una rodilla en la lona pero el árbitro Tony Pérez apreció empujón y no contó como caída. 
Pocos segundos después, la parte más emocionante de la pelea llegó cuando a Betulio las piernas se le pusieron como gelatina y se fue para atrás solo para ser detenido por la esquina. Allí toda Venezuela pensó que se acabó el combate, pero Espadas no pudo rematar y más bien recibió un golpe que lo paralizó, como se puede ver aquí al final de esta película:
La Decisión 78
Al sonar el último campanazo llegó otro momento de suspenso, porque para todos la decisión iba a ser muy difícil ante la paridad del pleito.
"Esa fue una de las grandes peleas del boxeo de cualquier tiempo", sentenció Apolinar Martínez, quien fue subdirector del diario y estuvo presente en la Maestranza César Girón. "Ambos púgiles dieron el alma y el round 14 fue tan intenso como el que protagonizaron Muhammad Ali y Joe Frazier. Recuerdo que después del asalto 13, la esquina le dijo a Espadas que estaba perdiendo y debía echar el resto. Así lo hizo y cuando González cayó pero el árbitro Tony Pérez no lo apreció así, el público comenzó a corear el nombre de Betulio para animarlo y después le dio una felpa", detalló. "Para mí fue la más grande pelea que hizo el zuliano, quien terminó en el Salón de la Fama del Boxeo Mundial". 

Uno más joven y desde su casa, rememoró. "A mí se me cansaron las manos en el último round porque estaba como Betulio lanzando golpes a un Espadas imaginario en mi casa, donde vi la pelea por televisión", comentó el periodista de boxeo Simón Piña cuando se le consultó sobre esos recuerdos. "Yo creí que ganó Espadas. Fue una pelea muy pareja pero si el juez mexicano dio empate le da razón a la victoria de Betulio", analizó Piña. 
En aquellos tiempos la puntuación la llevaban dos jueces y el propio árbitro, a diferencia de ahora en la que el "tercer hombre del ring" se dedica a que los púgiles cumplan con las reglas del combate. 
El juez venezolano Fernando Viso dictaminó 148-144 a favor de Betulio, el mexicano José María Escalante 146-146 y Tony Pérez, el árbitro, votó 144-142 para el hasta ese momento retador.
"Para mí ganó el mexicano. Creo que Betulio se quedó en algunos pasajes mientras el mexicano aunque recibió muchos golpes siempre sacó las manos” recordó Nelson Contreras, periodista de Meridiano. “Eso sí, fue una pelea muy emocionante". 
González finalmente logró la tercera corona. El público por primera vez en su ya larga carrera lo tomó como ídolo a partir de entonces.
91 peleas en 19 años de profesional protagonizó Betulio en una carrera que duró hasta 1984. Pero los venezolanos tendrán siempre como la más emocionante la que hizo contra Espadas. 
Así lo recordó el diario deportivo de Venezuela.  

¡SE CAYÓ BETULIO!
Uno de los chistes más populares en Venezuela con el boxeo tuvo al púgil como protagonista: "Pega Betulio, Betulio pega… ¡SE CAYÓ BETULIO!!!".
La frase fue atribuida al fallecido narrador Miguel Thodée. Él siempre juró que nunca dijo algo así, que fue Enrique Menéndez Bardón, un libretista del humorista Joselo Díaz el que la inventó y cuando se imitó la voz de Thodée en los sketchs del programa de Joselo, se grabó en el imaginario popular.
A partir de entonces siempre salieron bromas al punto que muchos de los que no vieron pelear al zuliano sí se acuerdan del ¡Se cayó Betulio!