El venezolano Luis Estaba, mejor conocido como “Lumumba”, escribió una de las páginas más memorables del boxeo venezolano al convertirse en el primer campeón mundial minimosca de Venezuela y uno de los monarcas más sólidos que ha dado el país sudamericano. El 13 de septiembre de 1975, en un abarrotado Nuevo Circo de Caracas, derrotó por nocaut en el cuarto asalto al paraguayo Rafael Lovera para conquistar el título mundial minimosca del Consejo Mundial de Boxeo. Aquella pelea estuvo rodeada de circunstancias poco comunes, ya que Lovera prácticamente debutaba como profesional y fue elegido ante la falta de contendientes disponibles para disputar la nueva corona recién creada por el CMB.
La división minimosca apenas había nacido meses antes. El italiano Franco Udella y el mexicano Valentín Martínez habían disputado inicialmente el campeonato, pero una polémica decisión arbitral y posteriores inconvenientes dejaron vacante el cinturón. En medio de maniobras dirigenciales y promotoras, apareció la oportunidad para “Lumumba”, un peleador al que muchos consideraban ya en el ocaso de su carrera. Sin embargo, el veterano venezolano aprovechó aquella inesperada ocasión y comenzó una etapa histórica.
Aunque su coronación no tuvo el brillo esperado por la poca oposición de Lovera, como campeón mostró una calidad extraordinaria. Con técnica, picardía, velocidad y gran resistencia, Estaba fue derrotando uno tras otro a rivales que llegaban con la etiqueta de favoritos para destronarlo. Cada defensa parecía anunciar el final del “viejito”, pero “Lumumba” siempre encontraba la manera de imponerse.
Ese mismo año viajó a Okinawa, Japón, para defender su corona frente al japonés Takenobu Shimabukuro, a quien castigó duramente hasta obligar a detener la pelea en el décimo asalto. De ese combate nació una de sus frases más recordadas y humorísticas, cuando comentó que en cada round parecía que “cambiaban” al japonés por otro nuevo porque siempre regresaba recuperado.
Durante 1976 vivió uno de los mejores momentos de su carrera. Defendió exitosamente el campeonato en cinco ocasiones ante rivales de gran nivel como los mexicanos Leo Palacios y Juanito Álvarez, al italiano Franco Udella, al argentino Rodolfo Rodríguez y nuevamente al “Duende” Martínez. Contra Udella dio una auténtica lección de boxeo hasta provocar el abandono del italiano en el tercer round. Frente a Rodolfo Rodríguez protagonizó una escena increíble: el propio campeón desafió públicamente al retador y luego lo dominó hasta que la esquina argentina lanzó la toalla en el undécimo asalto.
En 1977 continuó aumentando su leyenda. Venció al panameño Rafael Pedroza, quien años después sería campeón mundial supermosca; derrotó nuevamente a Juanito Álvarez y también superó al costarricense Orlando Hernández y al peligroso tailandés Netrnoi Vorasingh. Sin embargo, comenzaban a notarse señales de desgaste.
La caída del campeón llegó finalmente ante el mexicano Freddy Castillo. Aunque “Lumumba” dominaba el combate con claridad, Castillo encontró el golpe preciso en el round 12 y cambió la historia. El venezolano resistió valientemente, pero terminó siendo noqueado en el decimocuarto asalto. Así concluyó un reinado extraordinario de once defensas exitosas del título mundial minimosca del CMB.
A pesar de perder posteriormente una nueva oportunidad titular ante Netrnoi Vorasingh, el legado de “Lumumba” ya estaba asegurado. Luis Estaba fue mucho más que un campeón inesperado: se convirtió en símbolo de valentía, inteligencia y perseverancia dentro del ring. Su nombre permanece entre los más importantes en la historia del boxeo venezolano y latinoamericano.
Luis Alberto Estaba nació el 13 de agosto de 1938 en Güiria, estado Sucre, Venezuela, y falleció el 16 de febrero de 2025. Descansa en paz, campeón.
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