Gus Hid
La histórica pelea entre el campeón italiano Nino Benvenuti y el retador argentino Carlos Monzón, celebrada el 7 de noviembre de 1970 en el Palazzo dello Sport (PalaEur) de Roma, marcó un antes y un después en la historia del boxeo mundial y sudamericano.
A continuación, se presenta una crónica de aquel combate inolvidable junto con sus consideraciones generales.
Crónica del combate
El ambiente en Roma aquella noche era de fiesta anticipada. Nino Benvenuti —excampeón olímpico, figura mediática, actor ocasional y un estilista consagrado— exponía sus coronas mundiales de los pesos medianos (AMB y CMB) ante un desconocido en Europa: un espigado santafesino de facciones duras, silencioso y de andar desgarbado llamado Carlos Monzón.
Desde el primer campanazo, la lógica del combate se quebró.
A medida que pasaban los asaltos, la pelea se convirtió en un monólogo de desgaste físico y mental impuesto por el argentino.
Llegando al duodécimo asalto, la situación era insostenible para el italiano.
Consideraciones generales
El nacimiento de una dinastía hegemónica: Esta victoria no fue un destello aislado. Marcó el inicio de una de las eras más dominantes y respetadas en la historia de la categoría de los pesos medianos. Monzón realizó 14 defensas exitosas de su corona, retirándose como campeón invicto de la división, un récord legendario.
Choque de estilos y mundos: El combate simbolizó el contraste entre el boxeo europeo sofisticado, comercial y mediático (representado por Benvenuti, que vivía en el circuito de la jet set) y el boxeo sudamericano de sacrificio, forjado en la escasez, la disciplina rigurosa y el hambre de gloria (representado por Monzón, surgido de los cordeles de los gimnasios humildes de Argentina).
El factor táctico y físico: La esquina argentina, liderada por Amílcar Brusa, leyó a la perfección las debilidades del campeón. La estrategia consistió en neutralizar su movilidad lateral, someterlo a un ritmo asfixiante y aprovechar la notable superioridad en el fondo físico de Monzón a medida que la pelea entraba en su etapa de definición.
Impacto cultural y mediático: Para Argentina, el triunfo de Monzón en Roma paralizó al país y redefinió su mapa deportivo, instalando al boxeo en lo más alto del firmamento internacional. La posterior revancha en Mónaco (1971), donde Monzón volvió a vencer categóricamente a Benvenuti por nocaut en el tercer asalto, terminó por consagrarlo definitivamente como un mito viviente del deporte argentino y mundial.










