Gus Hid
La noche del 23 de abril de 1977, el Forum de Inglewood en California fue escenario de uno de los choques más electrizantes e intensos en la historia del boxeo profesional: la denominada "Guerra de los Gallos" (o "La Batalla de las Zetas") entre Carlos Zárate y Alfonso Zamora.
La Crónica: La noche en que se detuvo México
El Contexto Previo
México estaba paralizado y dividido en dos bandos. Por un lado, Alfonso Zamora, campeón de peso gallo de la AMB (Asociación Mundial de Boxeo), invicto con 29 victorias, todas por nocaut, y medallista de plata olímpico en Múnich 1972. Por el otro, Carlos Zárate, campeón gallo del CMB (Consejo Mundial de Boxeo), invicto con 45 victorias (44 por KO). Ambos compartían además al mismo manager legendario, Arturo "Cuyo" Hernández, quien decidió quedarse en la esquina de Zarate mientras que Zamora fue dirigido por su padre y el equipo del gimnasio.
El pleito no puso en juego los títulos oficiales de los organismos debido a desacuerdos burocráticos y contractuales entre la AMB y el CMB, disputándose a 10 asaltos fuera del marco de título unificado, pero nadie dudaba de que allí se definiría al verdadero monarca mundial y al pegador absoluto de las 118 libras.
Episodio 1: Tensión y la irrupción del espía en calzoncillos
El campanazo inicial soltó a dos fieras hambrientas. Zamora arrancó fiel a su estilo devastador, presionando con ganchos al cuerpo y volados de izquierda, mientras Zárate, más técnico, alto y metódico, mantenía la distancia con su jab y esperaba el momento para contragolpear.
En medio del frenesí del primer asalto ocurrió un hecho insólito en los anales del boxeo: un espontáneo semidesnudo (usando únicamente calzoncillos largos) saltó al cuadrilátero, obligando a suspender las acciones por unos instantes mientras la seguridad lo sometía. La interrupción enfrió momentáneamente el ritmo, pero la ferocidad regresó de inmediato.
Episodios 2 y 3: La tormenta de puños
Para el segundo y tercer asalto, la violencia no dio tregua. Zamora conectó sólidos golpes que sacudieron a Zárate, haciendo presagiar un desenlace rápido. Sin embargo, Zárate absorbió el castigo, ajustó la distancia y comenzó a castigar las zonas blandas de Zamora. A medida que avanzaban los minutos, la estamina de Zamora decayó notablemente, resentido por el desgaste y secuelas de una reciente afección médica previa a la pelea. Zárate comenzó a dominar con combinaciones precisas de curva y recto al rostro.
Episodio 4: El desenlace y el nocaut
En el cuarto asalto, Zárate apretó el acelerador de forma demoledora. Mandó a Zamora a la lona con una seguidilla implacable de golpes. Zamora se levantó valientemente en la cuenta de protección, pero Zárate no le dio respiro, arrinconándolo contra las cuerdas y conectando combinaciones devastadoras.
Viendo a su hijo recibir un castigo desmedido sin respuesta, el padre de Alfonso Zamora saltó al ring o lanzó la toalla (según crónicas de la época) para detener la pelea. El réferi Richard Steele decretó formalmente el nocaut técnico a los 1:11 del cuarto asalto a favor de Carlos Zárate.
Consideraciones Clave del Combate
Conflicto de Esquinas: La rivalidad tuvo una carga dramática extra por la figura de Arturo "Cuyo" Hernández. Al ser manager de ambos, Hernández prefirió la esquina de Zarate, lo que Zamora tomó como una afrenta personal, transformando el choque en una cuestión de orgullo patrio y profesional.
Sin Títulos Oficiales, pero con Claridad Histórica: Aunque las trabas entre la AMB y el CMB impidieron sancionar la pelea como de unificación, el público y la prensa especializada reconocieron a Zárate como el rey supremo indiscutido de la división en ese momento.
Preparación y Estado Físico: Se supo posteriormente que Zamora venía de sufrir problemas de salud (casos de fiebre/rickettsia) semanas antes, lo que debilitó su resistencia física a partir del segundo asalto frente al ritmo desgastante impose por Zárate.
Legado de la Pelea
La Cumbre del Boxeo Mexicano en Pesos Pequeños: La pelea definió la "Época de Oro" de la categoría gallo en la década de 1970 y sentó las bases de la gran tradición mexicana de rivalidades fratricidas en el ring (que años más tarde continuarían duelos como Pipino Cuevas vs. Cuevas, Morales vs. Barrera o Vázquez vs. Márquez).
Candidata Eterna a Pelea del Año: El combate es citado sistemáticamente por revistas como The Ring entre los choques más electrizantes e intensos de la historia debido al porcentaje invicto y destructor con el que ambos llegaron (74 combates combinados con 73 nocauts).
Consagración de Zárate: La victoria catapultó a Carlos Zárate como uno de los peleadores más temidos del planeta libra por libra y ratificó su membresía futura en el Salón de la Fama Internacional del Boxeo (IBHOF).












