BOXEO TOTAL
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domingo, 19 de julio de 2026
Se despide una leyenda: José Legra
sábado, 18 de julio de 2026
Cronica de la pelea entre Wilfredo Benitez vs Kid Pambele. Consideraciones
Gustavo Hidalgo
Crónica de una Masterclass: El Día que el Radar Detectó la Gloria
El 6 de marzo de 1976, el Estadio Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico, se convirtió en el escenario de un choque generacional y de estilos que quedaría grabado con letras de oro en la historia del boxeo mundial. Por un lado, el monarca indiscutido: Antonio Cervantes, "Kid Pambelé", el coloso colombiano que venía dominando la división de los pesos wélter júnior de la AMB con mano de hierro, sumando 10 defensas exitosas y una reputación de destructor. Por el otro, un retador casi adolescente de apenas 17 años: Wilfredo Benítez, apodado "El Radar", un genio precoz cuya mayor arma no era la fuerza, sino una intuición defensiva que desafiaba las leyes de la física.
Desde el campanazo inicial, la atmósfera en San Juan era eléctrica. Pambelé, con su largo alcance, su jab demoledor y su imponente físico de 30 años, salió a imponer condiciones como el campeón dominante que era. Sin embargo, se topó con un fantasma. Benítez, con una madurez impropia para su edad, se plantó en el centro del ring utilizando movimientos de cintura milimétricos. El colombiano lanzaba golpes que habrían noqueado a cualquiera, pero solo encontraban el aire caribeño.
A medida que avanzaban los asaltos, la frustración empezó a morder el boxeo del campeón. Benítez no solo esquivaba; contragolpeaba con una velocidad pasmosa, combinando ganchos al cuerpo y rectos al rostro que empezaron a inflamar las facciones del veterano. Pambelé buscó el golpe de gracia, recurriendo a su temible pegada, pero "El Radar" descifraba cada trayectoria antes de que el puño saliera. La defensa de Benítez no era una huida, era un arte: se mantenía a centímetros del peligro, saliendo de las cuerdas con fintas de alta escuela.
Hacia los asaltos finales, el desgaste físico y mental de Pambelé era evidente. Un Benítez fresco y crecido cerró la pelea conectando los mejores golpes, ante el delirio de un público boricua que sabía que estaba presenciando un milagro deportivo. Al sonar el último campaneo tras 15 intensos episodios, no había dudas. La decisión dividida de los jueces fue una mera formalidad burocrática para lo que todo el mundo vio: Wilfredo Benítez se coronaba campeón mundial, convirtiéndose —hasta el día de hoy— en el boxeador más joven de la historia en lograrlo.
Consideraciones Técnicas e Históricas
El análisis de este combate deja varias lecturas que explican por qué sigue siendo una referencia obligada para los amantes del buen boxeo:
El Triunfo del Estilo sobre la Fuerza: Pambelé era un atleta formidable y un pegador durísimo, pero el boxeo de Benítez demostró que la anticipación y la técnica pura pueden neutralizar el poder. "El Radar" no necesitó correr por el ring; le bastó con mover la cabeza y el torso para dejar fuera de distancia los largos brazos del colombiano.
Juventud vs. Experiencia: Se suele pensar que la experiencia en peleas de campeonato es un factor decisivo. Pambelé tenía el kilometraje de las grandes batallas, pero la frescura física y la osadía de los 17 años de Benítez rompieron los pronósticos. La presión psicológica de no poder conectar a un "niño" terminó por agotar las ideas del campeón.
La Grandeza de Ambos: Lejos de demeritar a Pambelé, esta derrota enaltece su figura. El colombiano demostró el corazón de un auténtico guerrero al aguantar el ritmo de un retador impecable durante 15 asaltos sin rendirse. Para Benítez, fue el boleto de entrada al Olimpo del boxeo, el primer paso para convertirse en el triple campeón mundial que cautivaría al mundo.
Un Hito Inalcanzable: En el boxeo moderno, con las regulaciones actuales y los procesos de desarrollo de los peleadores, es prácticamente imposible que un joven de 17 años dispute —y gane— un título del mundo ante un campeón de la talla de Cervantes. Es un récord que, con mucha probabilidad, jamás será batido.
viernes, 17 de julio de 2026
Hablemos del Mantecas.....
jueves, 16 de julio de 2026
Cronica de la pelea entre Oscar Bonavena vs Muhammad Ali. Comentarios
Gustavo Hidalgo
El 7 de diciembre de 1970, el mítico Madison Square Garden de Nueva York fue el escenario de una de las batallas más dramáticas, psicológicas y descarnadas de la historia del boxeo: el enfrentamiento entre Muhammad Ali y el argentino Oscar "Ringo" Bonavena.
No se trataba solo de un combate eliminatorio para disputar el título mundial ante Joe Frazier; era un choque de titanes, de egos y de escuelas de vida. En Argentina, la pelea paralizó al país, alcanzando picos históricos de audiencia en televisión (casi 80 puntos de rating) que solo serían superados décadas después.
🥊 La Previa: El show del "pico" y la psicología
Antes de subirse al ring, la pelea ya se jugaba en los micrófonos. Ali era famoso por destrozar mentalmente a sus rivales con rimas y provocaciones, pero esta vez se topó con una horma de su zapato: un guapo de barrio, pícaro, histriónico y sin ningún tipo de respeto por el "Más Grande".
Bonavena, con su característico acento y su asombroso desparpajo, lo llamó "gallina" en la conferencia de prensa (acusándolo de esquivar el servicio militar en Vietnam), se tapó la nariz sugiriendo mal olor y le repetía: "¿Por qué no vas a Vietnam si sos tan guapo?".
💥 Crónica del Combate: Asalto por Asalto
El inicio: El torero contra el toro (Rounds 1 - 3)
La pelea comenzó con el libreto esperado.
El desgaste y la sorpresa (Rounds 4 - 8)
Para el cuarto asalto, Ali comenzó a sentir el cansancio físico de su largo retiro de tres años del boxeo. Decidió apoyarse contra las cuerdas para dosificar energías. Fue ahí cuando Bonavena empezó a hacer daño de verdad. Con golpes brutales a la zona blanda y ganchos de izquierda al rostro, Ringo empezó a incomodar seriamente a Ali, quien ya no bailaba con la fluidez del principio.
El noveno asalto: La caída que no fue contado (Round 9)
En el asalto de la profecía de Ali, ocurrió el drama.
Batalla de desgaste (Rounds 10 - 14)
El combate se convirtió en una guerra de desgaste.
El trágico y épico Round 15
Bonavena iba abajo en las tarjetas pero por un margen estrecho;
Primer derribo:
Ali, con una lucidez quirúrgica, leyó el avance desordenado de Bonavena y conectó un demoledor gancho de izquierda cruzado al mentón. Ringo cayó aparatosamente. Segundo derribo:
Fiel a su orgullo, Ringo se levantó de inmediato, pero estaba conmovido. Ali fue por él y lo mandó a la lona de nuevo con un directo de derecha. El final:
Con las reglas de la época en Nueva York (donde no existía la regla de la esquina neutral obligatoria para reanudar el combate), Ali esperó a que Bonavena se levantara para fusilarlo con una última ráfaga. Bonavena cayó por tercera vez y el árbitro decretó el nocaut técnico a pocos segundos del final. Fue la primera y única vez en toda su carrera que Bonavena fue noqueado.
🎙️ Comentarios y Análisis Post-Pelea
El respeto mutuo: Tras la carnicería en el ring, las asperezas se disiparon. Bonavena se acercó a la esquina de Ali, le dio un abrazo y le dijo: "Perdón por decirte gallina. Ahora te digo campeón".
Ali, conmovido por la bravura del argentino, declaró que Bonavena había sido el rival más duro y resistente al que se había enfrentado hasta ese momento. La astucia táctica de Ali: Aunque Ali no mostró la velocidad de piernas de sus años dorados, dio cátedra de cómo resolver una pelea bajo extrema presión física.
Su golpe de contra en el asalto 15 fue una genialidad técnica nacida de la pura lectura del error de su rival. La guapeza indomable de Ringo: Bonavena demostró que no era solo un provocador.
Su estilo tosco, "a lo picapiedra", basado en una asombrosa resistencia al dolor, puso en aprietos al mejor boxeador de todos los tiempos. Aquella noche, Ringo no ganó el cinturón, pero se ganó el estatus de leyenda eterna del deporte argentino.
miércoles, 15 de julio de 2026
Cronica de la pelea entre Carlos morocho Hernandez vs Nicolino Loche en el luna park de Buenos Aires
Gustavo Hidalgo
La noche del 3 de mayo de 1969 quedó marcada a fuego en la historia dorada del boxeo sudamericano. El mítico estadio Luna Park de Buenos Aires, colmado hasta el delirio por más de 20 mil almas, fue el escenario de un choque de colosos con estilos diametralmente opuestos: el genio de la defensa evasiva, el argentino Nicolino Locche, defendía su corona mundial welter junior de la AMB frente al temible pegador venezolano y excampeón del mundo, Carlos "Morocho" Hernández.
Esta es la crónica de una batalla donde el peligro rondó el ring del Luna Park desde el primer segundo.
El Planteamiento: El Torbellino contra el Fantasma
Desde el campanazo inicial, la estrategia de ambos boxeadores quedó clara. "Morocho" Hernández, fiel a su estirpe de noqueador furibundo, salió a presionar con decisión.
Por su parte, Locche comenzó su habitual danza hipnótica. Con la guardia baja, apoyado en las cuerdas y usando únicamente los movimientos de torso y cabeza, empezó a tejer su telaraña defensiva, haciendo que los primeros bombazos del venezolano cortaran el aire de la noche porteña.
El Segundo Asalto: El Luna Park en Silencio
El drama llegó temprano en el segundo round. Hernández presionaba y metía velocidad en la corta distancia. En un cruce electrizante, "Morocho" esquivó un amago de Locche y descargó una bomba de derecha seca y tremenda que impactó de lleno en el mentón del campeón.
El impacto fue tan violento que rompió el equilibrio del mendocino. Nicolino Locche cayó a la lona.
El Luna Park enmudeció por completo. Era un momento dramático e histórico: el "Intocable" estaba en el suelo.
El Despertar del Campeón: Monólogo de Esquivas y Contragolpes
Pasado el tremendo susto del segundo asalto, Locche asimiló el peligro.
A partir del cuarto round, el combate cambió de rumbo de manera definitiva:
La evasión perfecta: Locche se recostaba en las cuerdas, ofrecía la cara y, con milimétricos movimientos de cuello, hacía pasar de largo los ganchos y cruzados de "Morocho".
El desgaste psicológico: Ver que sus mejores golpes solo encontraban el vacío empezó a frustrar y agotar físicamente al retador caraqueño.
El contragolpe preciso: Locche no solo esquivaba; salía de la zona de cuerdas con precisos ganchos de izquierda y cruzados de derecha que empezaron a inflamar el rostro de Hernández.
Para la segunda mitad de la pelea, el Luna Park ya no era un templo de nervios, sino un teatro. Al compás de cada finta de Locche, la multitud coreaba un unísono "¡Olé!" que retumbaba en las paredes del estadio.
El Desenlace
A pesar del cansancio y de la frustración de golpear al aire, "Morocho" Hernández demostró la tremenda valentía y el corazón de guerrero que siempre lo caracterizaron. Siguió buscando el golpe de gracia hasta el último segundo del decimoquinto asalto, pero la maestría técnica del mendocino fue demasiada.
Al sonar la última campana, no había dudas en el recinto. Las tarjetas de los jueces dictaron una decisión unánime a favor de Nicolino Locche, quien lograba retener con éxito su corona mundial welter junior ante su público.
"Morocho" Hernández cayó con las botas puestas, dejando claro en Buenos Aires por qué fue el primer campeón mundial en la historia de Venezuela. Mientras tanto, Locche agigantaba su leyenda como el artista más indescifrable que alguna vez pisó un cuadrilátero.
jueves, 9 de julio de 2026
Quien ganaría una pelea hipotética entre Carlos Zarate y Panamá Al Brown?
Moore vs Ramos , se recuerda con tristeza
