Gustavo Hidalgo /La pelea entre el ex campeón mundial mexicano **Alfonso Zamora** y el estadounidense **Alberto "Superfly" Sandoval** es recordada como una de las guerras más dramáticas, intensas y brutales en la historia del peso gallo en el mítico **Olympic Auditorium** de Los Ángeles. Aunque a veces se cita erróneamente el 20 de octubre, el combate oficial se celebró la noche del **26 de octubre de 1978** tras haber sido pospuesto en tres ocasiones.
Sandoval llegaba como el clasificado número 1 de la AMB, mientras que Zamora buscaba limpiar su honor tras haber perdido su corona y su aura de invencibilidad ante Carlos Zárate.
## Crónica de una Guerra en el Ring
### El inicio: El poder devastador de Zamora (Rounds 1 - 3)
Desde el campanazo inicial, la atmósfera en el Olympic Auditorium estaba al borde del colapso con más de 10,000 fanáticos gritando *"¡México, México!"*. Zamora, fiel a su estilo de demoledor, no salió a estudiar; salió a matar.
En el **segundo y tercer asalto**, Zamora conectó brutales derechazos a la mandíbula que dejaron a Sandoval completamente tambaleante, en malas condiciones y al borde de la lona. Sandoval sobrevivió milagrosamente gracias a su juventud, orgullo y una condición física impecable. En lugar de amarrar o abrazar, el "Superfly" decidió intercambiar metralla con uno de los pegadores más letalmente históricos de la división, convirtiendo el ring en una carnicería.
### El vuelco: El contragolpe y el declive físico (Rounds 4 - 7)
Hacia el **quinto asalto**, la pelea dio un giro dramático. Zamora, que lo había dado todo buscando el nocaut rápido, empezó a quedarse sin combustible ("run out of gas"). Sandoval, más rápido de manos, ajustó la distancia y comenzó a boxear de afuera, bombardeando el rostro del mexicano con un preciso jab de izquierda y ganchos quirúrgicos.
Para el **séptimo round**, el rostro de Zamora era un mapa de dolor: tenía la nariz ensangrentada y hematomas severos alrededor de ambos ojos. De hecho, su ojo derecho estaba prácticamente cerrado por la inflamación, nublando su visión. El público presenciaba una épica de resistencia: Zamora peleaba con puro corazón, mientras Sandoval parecía estar a las puertas de una victoria por desgaste.
### El trágico desenlace (Round 8)
Sabiendo que estaba perdiendo el control técnico de la pelea, Zamora salió en el octavo asalto buscando desesperadamente un solo hueco. Sandoval dominaba, pero cometió el pecado de confiar en el desgaste de su rival.
Faltando solo segundos para terminar el asalto, Zamora encontró la rendija: conectó un **gancho de izquierda largo y demoledor**, seguido inmediatamente por una ráfaga violenta de dos manos que impactó de lleno en la barbilla de Sandoval. El estadounidense cayó de espaldas a la lona de forma dramática a los **2 minutos y 59 segundos** (a un solo segundo de que sonara la campana). Al ver el estado de Sandoval, el réferi John Thomas ni siquiera se molestó en contar; detuvo la pelea de inmediato. Zamora ganaba por nocaut técnico.
## Comentarios y Análisis Técnico
> **"La campana no puede salvar a un boxeador en el último segundo si no puede reincorporarse por su propio pie".** El drama fue tal que Sandoval terminó siendo atendido en un banquillo de la propia esquina de Zamora, incapaz de regresar a la suya.
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* **Puro instinto de asesino:** Alfonso Zamora demostró por qué, a pesar de sus deficiencias técnicas y su falta de boxeo defensivo, poseía una de las pegadas más respetadas del boxeo. Cuando parecía completamente derrotado, ciego de un ojo y exhausto, su poder no disminuyó. Esa "dinamita" resolvió una noche que se le venía encima.
* **El pecado de Sandoval:** Alberto Sandoval hizo una pelea heroica, demostrando una mandíbula de acero en los primeros rounds y una técnica superior en los del medio. Sin embargo, su madurez boxística falló al intercambiar golpes en la corta distancia con un noqueador nato en lugar de mantener la distancia larga con el jab cuando Zamora ya estaba fatigado.
* **La mística del Olympic Auditorium:** Esta batalla personificó la era dorada de los pesos chicos en California. Fue catalogada de inmediato por la prensa de la época como una de las "Peleas del Año" debido a las constantes alternativas, donde ambos púgiles estuvieron a punto de caer en diferentes momentos.

