Lo que nos dieron Rafael Herrera y Rodolfo Martínez en su segundo enfrentamiento fue brutal.
Los dos cayeron y los dos se levantaron.
Dos mexicanos que en su mejor momento se enfrentaron y que cumplieron con un rivalidad que quedará enmarcada en los libros de nuestro pugilismo nacional.
Cuando se dice que habiendo dos mexicanos en el ring la acción está asegurada: se refieren precisamente a esa noche del 14 de abril de 1974.
Así sea la pelea completa o los mejores momentos, vale la pena verla una y otra vez.
Ni pongo quien ganó porque eso no fue lo importante, lo que se destaca es lo que ambos hicieron que fue darlo todo: salieron a ganar.
¿Creen que se le valora lo suficiente a este enfrentamiento por parte del público hoy en día?
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