BOXEO TOTAL

viernes, 24 de marzo de 2017

Vasyl Lomachenko / A exponer cinto mundial Junior Ligero ante Jason Sosa




Oxnard, CALIFORNIA – El dos-veces campeón divisional y dos-veces campeón olímpico, Vasyl Lomachenko, se cantó listo para el combate del 8 de abril, en el cual expondrá su cinturón Junior Ligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) ante el boricua Jason ‘El Canito’ Sosa, en un combate que se celebrará en El Theater del MGM National Harbor en Oxnon Hill, MD y que será televisado por la cadena HBO.
Lomachenko (7-1, 5 KOs), de Bilhorod-Dnistrovskyi, Ucrania, hará su debut del 2017 tras un año en el que múltiples medios lo nombraron ‘Peleador del Año’, incluyendo el programa ‘The Fight Game’ de Jim Lampley. En su última pelea, el 26 de noviembre, Lomachenko realizó la primera defensa  del título Junior Ligero de la OMB, al dominar totalmente a Nicholas Walters.
“Jason Sosa es peleador fuerte, está motivado y viene ganar. Será una pelea dura porque él ha demostrado que puede pelear por doce asaltos,” opinó Lomachenko. “Yo quiero pelear y estar entre los mejores libra por libra y ser el número uno, pero cuando me lo merezca. Para eso tengo que ganarle a dos o tres campeones del mundo. Una vez haga eso, entonces sí seré el peleador número uno libra por libra,” añadió el fenomenal peleador ucraniano.
Lomachenko es el mejor peleador aficionado de su era y probablemente de todos los tiempos, es un dos-veces campeón olímpico, e hizo historia al lograr convertirse en un dos-veces campeón divisional en la menor cantidad de peleas — ¡SIETE! El ucraniano se retiró como peleador aficionado con marca de 396-1.
“Me gusta la división de peso en la que estoy. No tengo problemas para hacer el peso. Así que no hay prisa de subir a otra división. No sé si alguna vez pelearé en las 140 libras. Es difícil mirar hacia el futuro, pero por ahora estoy cómodo en mi división  y además aquí tengo un montón de campeones a los que tengo que enfrentar,” finalizó diciendo Lomachenko.
Sosa (20-1-4, 15 KO’s) de Candem, New Jersey, quien es manejado y entrenado por Raúl ‘Chino’ Rivas, entra a esta pelea con una racha invicta de cinco años y 20 peleas que incluyen 14 victorias por nocaut. Muchos fans locales, quienes van en manada a sus peleas, consideran a Sosa el mejor peleador de Camden desde Dwight Qawi.
Sosa ha sido un favorito de los fans desde que debutó como profesional en el 2009, por su estilo agresivo y poder. El boricua capturó el título superpluma de la AMB en junio del 2016, al derrotar a Javier Fortuna por nocaut en Beijing, China. Sosa defendió el título exitosamente el 19 de noviembre, ganando una decisión unánime ante Stephen Smith.
En la función también estarán en acción — en combates por separado — los medallista olímpicos e invictos campeones ucranianos, Aleksander Usyk y Oleksander Gvozdyk. Usyk (11-0, 10 KOs), de Kiev, Ucrania, y medallista de oro en los Juegos Olímpicos del 2012, defenderá su título mundial peso crucero de la OMB ante el clasificado mundial Mike Hunter (12-0, 8 KOs), de Las Vegas, Nevada.
Por su parte, Gvozdyk (12-0, 10 KOs), de Kharkiv, Ucrania, medallista de bronce en Londres 2012, entrará a esta pelea habiendo ganado diez de sus últimos doce combates por la vía dle clorofórmo. Gvozdyk defenderá su título semi-pesado NABF antes el cubano Yubieski González.
El combate Lomachenko vs. Sosa y los respectivos combates de Gvozdyk y Usik, serán televisados el sábado, 8 de abril, en vivo por HBO World Championship Boxing, comenzando a las 10:00 p.m. ET/PT.
En las peleas preliminares no televisadas estará en acción el invicto contendor Jesse ‘Hard Work’ Hart de Philadelphia, PA, y  los favoritos locales del área de Washington, D.C., incluyendo a los invictos prospectos Mike ‘Yes Indeed’ Reed y Patrick Harris, en combates por separado.
En una promoción de Top Rank®, en asociación con Peltz Boxing Promotions, taquillas para el evento de campeonato mundial Lomachenko – Sosa, estarán a la venta el lunes, 20 de febrero, a las 10:00 a.m. ET, a precios de $153, $128, $103, $78 y $53, incluyendo cargos aplicables e impuestos, estarán disponibles en línea en www.MGMNationalHarbor.com www.Ticketmaster.com.  Para más información de boletos, visite: www.MGMNationalHarbor.com o llamando al (844)-346-4664

jueves, 23 de marzo de 2017

“Chocolatito” deja de ser el mejor boxeador del mundo

Revista The Ring lo coloca como el número cuatro y el nuevo rey es Andre Ward
Haxel Rubén Murillo
http://www.elnuevodiario.com.ni/deportes/422523-chocolatito-deja-ser-mejor-boxeador-mundo/
Román González fue a la lona en su pelea del sábado.
El tetracampeón mundial Román “Chocolatito” González, empieza a sufrir los efectos de su derrota contra el tailandés Srisaket Sor Rungvisai.
La revista The Ring, considerada como la biblia del boxeo, bajó al nica hasta el cuarto puesto en el ranking de los mejores libra por libra, de manera que ahora ya no es el mejor boxeador del mundo.
La cima ahora está ocupada por el estadounidense Andre Ward, campeón en las 168 libras de la AMB, FIB, y OMB.
Ward venció al ruso Sergey Kovalev el 19 de septiembre del año pasado, en una presentación sumamente discreta y polémica, pues para muchos el europeo debió imponerse en el combate.
Kovalev se ubica en el segundo lugar, el kazajo Gennady Golovkin es tercero, tras su triunfo contra Daniel Jacobs el pasado sábado en Nueva York y Román González se queda en el cuarto escalafón.
El ranking lo completan en este orden: Terence Crawford, Vasyl Lomackenko, Guillermo Rigondeaux, Saúl “Canelo” Álvarez, Shinsuke Yamanaka y Naoya Inoue.
A pesar de que los expertos consideraron  que Román González no perdió contra el tailandés, al momento de elaborar el ránking se ha valorado el resultado en el papel y no su actuación en el ring.
Román fue colocado puesto por The Ring en el número uno el 15 de septiembre del 2015, acumulando un total de 18 meses ocupando ese prestigioso puesto, convirtiéndose en el primer peso pequeño en la historia del boxeo en ser el mejor del mundo, y también el primer nicaragüense en lograr dicha distinción.
El resultado contra Rungvisai ha sido determinante en la valoración de los especialistas.
En el ranking que elabora Dan Rafael de ESPN, el periodista especializado bajó a Román al segundo puesto en las 115 libras. Falta la lista definitiva de los mejores para ver si en esta cadena deportiva, también lo bajan de la cúspide.


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Beristáin: 'Canelo' es quien motiva a Chávez Jr.

MÉXICO – Quien piense que la rivalidad entre Canelo Álvarez y Julio César Chávez Jr. es sólo un mito se equivoca, pues desde las entrañas del equipo del sinaloense, su entrenador, Nacho Beristáin, está seguro de que la principal motivación que tiene el Junior para ganar la pelea se llama Canelo Álvarez.
Con Chávez entrenando a tope en el Centro Ceremonial Otomí, Beristáin acepta que le costó trabajo al sinaloense adaptarse, pero una vez que lo logró, ha dado buenos dividendos y aunque asegura que no será fácil, piensa que las posibilidades de victoria se irán ampliando mientras siga trabajando con esa disposición tanto en lo físico como en la técnico.
“Me ha sorprendido, realmente me deja muy satisfecho con el trabajo que está haciendo y me sorprende”, dijo Beristáin en entrevista con ESPN. “Yo le he visto que no le pone mucho empeño a su trabajo, pero ahora como que cambió un poco, la presencia de su rival lo motivó a cambiar”, aseguró el entrenador veracruzano.
Aunque se mantuvo en contra de entrenar siempre en el Centro Ceremonial Otomí, Nacho dijo que poco a poco se van notando los resultados del trabajo a más de 3,200 metros sobre el nivel del mar. “La verdad está muy frío (el Centro Ceremonial Otomí), pero estaba acostumbrado a las concentraciones cuando estaba en el Comité Olímpico Mexicano”, apuntó Nacho.
“Lo que me gusta de aquí es el trabajo que hemos hecho, me dio mucho gusto ver a Julio con disposición, me da la impresión de que le cayó el 20, es una pelea importante para su carrera y el pique que hay lo empuja a recuperar la vocación que tenía antes”, recalcó el reconocido entrenador mexicano.
Finalmente, reiteró que están ponderando mucho la parte defensiva por encima de cualquier cosa. “Nada más lo único que estamos poniendo atención es en los movimientos defensivos que por ser un peleador con pegada y fuerte ha abandonado esa idea y yo soy de la idea de que es mejor esquivar los golpes que pararlos con la quijada”, sentenció Beristáin.

El boxeo en el barrio mexicano de Tepito ayuda a jóvenes a alejarse de la mala vida

CIUDAD DE MÉXICO -- Raúl Valdez pasa sus tardes en el pequeño puesto de calzado del que es propietario en el mercado Granaditas, que según él es el mayor mercado de calzado del mundo, en los límites del distrito histórico de Ciudad de México y el infame vecindario o barrio de Tepito. Todos los días trabaja allí con su esposa, vendiendo sólo zapatos de mujer porque, según dice, "Las mujeres siempre gastan más en calzado”.
Pocos podrían imaginar que este hombre de baja estatura y con la nariz marcada que ayuda a las clientas a probarse los zapatos de taco alto es una de las figuras legendarias de Tepito -- un héroe de la larga y orgullosa tradición boxística de este barrio ecléctico y con muchos problemas.
Tepito ha producido leyendas boxísticas como Raúl "Ratón" Macías, Kid Azteca, Octavio "Famoso" Gómez, Rodolfo Martínez y Carlos Zárate. Tantos famosos peleadores han surgido de Tepito o se han entrenado allí, que el símbolo exhibido en la estación de metro de la zona es un guante de boxeo.
“Hay una cantidad infinita de boxeadores que han salido de Tepito", dice Valdez. ”Así que ahora, cuando pelean y dicen que son de Tepito, la gente les guarda respeto, porque son valientes. No retroceden ante nadie”.
Valdez, de 63 años, ganó dos veces el torneo amateur Guantes de Oro de Ciudad de México y tuvo una exitosa carrera profesional en las décadas de 1970 y 1980. Peleó dos veces por el título mundial del CMB de peso súper mosca, pero realmente ganó la fama al entrenar a Ricardo López, un miembro del Salón de la Fama y campeón mundial, en la década de 1990.
A pesar de todos sus éxitos en el boxeo, el modesto puesto de venta de calzado es un motivo de orgullo para Valdez. Él creció a pocas cuadras de allí y trabajó en el mercado cuando era joven y no entrenaba. El puesto fue su primera adquisición con el dinero que ganó boxeando en 1977, porque quería ser dueño de algo. Había visto a demasiados boxeadores cayendo en el consumo de drogas y alcohol y en bancarrota luego de su retiro.
“Tengo la responsabilidad de ser un buen ejemplo para los jóvenes”, afirmó.
Valdez cierra el puesto de calzado cada anochecer y se dirige al renombrado gimnasio Deportivo Tepito, donde ha pasado décadas entrenando a jóvenes boxeadores de Tepito y los vecindarios cercanos, como Morelos, Guerrero y Centro. Ha visto cambiar la zona de manera drástica.
“Cuando yo era joven, el barrio era realmente tranquilo” dijo Valdez. “Pero cuando llegaron las drogas más fuertes, como la cocaína y el crack, la gente -- todo -- comenzó a desmoronarse”.
Valdez reconoce que es un esfuerzo constante mantener a sus jóvenes boxeadores fuera de las calles. Él trata continuamente de demostrarles que seguir las huellas de las leyendas boxísticas del barrio es una misión noble.

DANIEL NOLASCO, de 24 años, vive en Tepito con su esposa y dos hijos. Todos los días camina por el extenso mercado callejero del vecindario -- pasando delante de puestos que venden carteras Prada falsas, equipos electrónicos robados y una variedad de otros artículos, legítimos y no tanto -- hasta Deportivo Tepito, donde se entrena con Valdez antes de su debut en el boxeo profesional.
“Aquí en el barrio, el lema es ‘No te dejes,’” explicó Nolasco sobre la frase que significa, "No retrocedas". “Pero ahora estoy creciendo. Estoy tratando de enseñar a mis hijos que pelear no es bueno, pero también que no pueden dejar pasar ciertas cosas”.
Sus hijos, dijo, comenzarán a aprender a boxear cuando cumplan 6 años, para que no caigan en los mismos malos hábitos que él adoptó. La madre de Nolasco trabajaba en el mercado de Tepito cuando él era un niño, y la vida en el barrio siempre estuvo llena de tentaciones. Cuando era un adolescente, nunca boxeo, sólo peleaba en las calles, bebía alcohol y consumía drogas.
Él tenía 20 años cuando nació su primer hijo y allí decidió dejar de lado sus vicios. Comenzó vendiendo chocolates en una estación de metro en el norte de la ciudad, una profesión que, aunque ilegal, le permitió escapar de la influencia del vecindario.
“Más que nada, quisiera que aquí en Tepito me reconocieran como un atleta, no como un delincuente” dijo Nolasco, de 24 años, mientras el sudor caía por su frente después del entrenamiento. “Ser un buen ejemplo para mis hijos, y por eso es que estoy trabajando duro”.
Nolasco nunca había boxeado hasta hace dos años, pero poco después logró el tercer puesto en el torneo Guantes de Oro de la ciudad. Ahora, se está preparando para su primera pelea profesional y espera ser la próxima leyenda que surja de Tepito.

TEPITO ES CONOCIDO como El Barrio Bravo. Muchos creen que esto tiene que ver con su relación con el boxeo. Pero el historiador Alfonso Hernández, un experto en la cultura de Tepito, afirma que la reputación de valentía comenzó mucho antes. Hernández explicó que durante la conquista española de México en el siglo 16, Tepito, que era un mercado en la época del Imperio Azteca, pudo resistir a los invasores durante 93 días, mientras otras partes de la ciudad se rindieron fácilmente.
Tepito es actualmente un vecindario de clase trabajadora, compuesto mayoritariamente por edificios de apartamentos de concreto de pocos pisos y pintura descascarada. Pequeños puestos surgen de la nada, vendiendo artículos cotidianos cuando las personas no tienen la energía de recorrer el extenso mercado al aire libre de Tepito. El mercado abarca varias de las principales calles del vecindario, sirviendo las funciones de un centro comercial. Cerca de los aparentemente interminables puestos de mercadería de contrabando, bares improvisados irradian música reggaeton y sirven micheladas -- cócteles con base de cerveza -- en la calle.
Durante el día, el vecindario bulle con actividad. Los niños juegan al fútbol en el concreto, mientras los adictos pasan tambaleándose. Hombres y mujeres están en las entradas de los edificios, mirando pasar a la gente y conversando. A la noche, se hace más silenciosos. Los sitios en los que se agrupan las personas en las entradas de los edificios son probablemente puntos -- lugares donde se vende droga.
Pero el vecindario tiene un encanto barrial. Las paredes de todo Tepito están cubiertas por arte callejero, y la música fluye constantemente de las ventanas, brindando una banda sonora de fondo. Pequeños moto-taxis de tres ruedas que no existen en otras partes de la ciudad, transportan a los lugareños.
Si bien Hernández promociona a Tepito como un centro histórico y cultural de la Ciudad de México, también lamenta los cambios que experimentó el vecindario a lo largo de los años.
“Cuando era un niño en Tepito y las personas tenían problemas, lo arreglaban con sus puños”, dijo Hernández. “Ahora, lo arreglan con armas de fuego”.
Hernández explicó que muchos de los jóvenes prefieren trabajar en los mercados o en las calles, porque es una manera más rápida de conseguir dinero. Él cree que muy pocos tienen como ídolos a las leyendas del boxeo.
Esto puede tener que ver con las caídas que muchos ex boxeadores han sufrido.

POCOS BOXEADORES TIENEN MÁS FAMA en México que Carlos Zárate, a quien The Associated Press designó, empatado con su compatriota Rubén Olivares, como el más grande peso gallo del siglo 20. Con poderosos puños, Zárate ganó sus primeras 52 peleas profesionales, 51 por nocaut.
Pero la vida de Zárate es un ejemplo no de las glorias de convertirse en campeón, sino de los abismos en los que pueden caer.
Zárate nació en Tepito y se mudó con su familia cuando tenía 4 años al vecindario Ramos Millán, cercano al aeropuerto de Ciudad de México. Sin embargo, a menudo volvía a Tepito a visitar a los muchos familiares que todavía vivían allí y, más tarde, a entrenarse en sus famosos gimnasios.
Sentado en su oficina del gimnasio que él y su hijo regentean, rodeado de fotografías de él con Oscar de la Hoya, Don King y otras luminarias del deporte de los puños, Zárate, ahora con 65 años, denominó como "hermosos" a sus años de campeón.
“Fui un ejemplo para los jóvenes de cómo recorrer la legendaria trayectoria de los grandes boxeadores mexicanos”, decía un sonriente Zárate, que fue invitado al Salón de la Fama del Boxeo en 1994.
Pero cuando la conversación giró en torno de su vida después del boxeo, Zárate habló titubeando.
“Tuve muchísimos problemas”, dijo, mencionando sus hábitos de alcoholismo y adicción al crack. “Y bueno, eso me llevó a convertirme en un fracaso”.
Zárate pasó más de una década alejado de su familia, perdido en sus adicciones, hasta que finalmente pudo completar su rehabilitación con éxito en 2005.
“Dejé mi mano en alto otra vez”, dijo Zárate, levantando un brazo victoriosamente como si estuviera parado sobre las cuerdas en su rincón, enfrentando al público, después de otra victoria por nocaut. “Triunfante”.
Zárate recuperó su propósito en la vida al entrenar a su hijo. Carlos Zárate Jr. logró registrar un récord de 20-1 como profesional antes de retirarse en 2014 debido a una lesión en el hombro.
Sin embargo, el joven Zárate parece haber aprendido de los errores de su padre y ha hecho la transición a entrenador. El padre y el hijo regentean un gimnasio que es propiedad del sindicato de los trabajadores del metro de Ciudad de México en el mismo vecindario Ramos Millán donde Zárate se mudó cuando era niño. Mientras su padre entrenaba a un joven boxeador cerca nuestro, Zárate Jr., de 28 años, nos decía que lo consideraba su "héroe".
Pero por cada campeón de boxeo que los barrios de Ciudad de México producen, hay miles de otros que pelean una batalla de la que saldrán derrotados.

JORGE ÁNGELES CRECIÓ en el rudo vecindario de Guerrero, que limita con Tepito, soñando en convertirse en profesional. Pero existía un problema.
“Estaba entrenando y también consumía drogas", dijo él. "Pero esa es la vida que pueden tener los muchachos del barrio. Creí que mi entrenador no se iba a dar cuenta, pero resultó que sí”.
Ángeles pasó años preparándose, ocultando sus vicios de su entrenador, hasta unos días antes de su debut profesional en California, en agosto de 1997. Él se presentó al pesaje oliendo a alcohol, la pelea fue cancelada y lo mandaron de nuevo a México.
Dejó el boxeo y cayó presa de depresión, alcoholismo y adicción a las drogas durante años. Recién cuando su hijo decidió que quería boxear, él dejó sus vicios. Ángeles convenció al propietario del gimnasio Gloria de Tepito, para que le dejara entrenar a su hijo allí y pronto se hizo popular con otros jóvenes del barrio que querían entrenarse con él.
Ángeles habría de pasar ocho años trabajando en el Gloria, entrenando a jóvenes promesas, pero justo cuando su vida parecía haberse encaminado, dos incidentes lo cambiaron todo.
En 2014, el propietario vendió el gimnasio y el anterior pilar de la comunidad de Tepito se convirtió en una farmacia.
Poco después, Ángeles se separó de la madre de sus hijos. Uno de sus pupilos, Paco, mencionó que su familia alquilaba un cuarto, así que Ángeles se mudó con ellos. Un mes después, el 9 de junio de 2015, cuando le estaba pagando su alquiler a Paco, de 16 años, en su automóvil, fueron atacados y robados. Los asaltantes le dispararon siete veces a Ángeles; Paco murió en la ambulancia por una herida de arma de fuego en su cabeza.
Ángeles permaneció en coma durante 15 días. Su familia estaba debatiendo si autorizar el retiro de los soportes vitales cuando él se despertó repentinamente.
“Me fue brindada otra oportunidad de enmendar todo lo que hice mal”, dijo Ángeles, “y voy a aprovecharla”.
Desde el ataque, Ángeles ha experimentado una asombrosa rehabilitación y abrió un nuevo, aunque algo deteriorado, gimnasio.
“La mayoría de los chicos que tengo aquí tienen los mismos problemas -- las calles y la adicción”, afirmó Ángeles. “Les digo que vengan. Siempre ansío sacarlos de las calles”.
El nuevo gimnasio está ubicado en una desigual calle del vecindario de Morelos, que también limita con Tepito. En la otra cuadra, un altar callejero de Santa Muerte, la santa esquelética de culto, está rodeada de jóvenes que fuman marihuana a cualquier hora del día.

ÁNGELES TIENE GRANDES ESPERANZAS de que un boxeador de 15 años de edad llamado Pancho Villa Estévez pueda pelear este año en el torneo de Guantes de Oro de Ciudad de México. Pancho también lo espera.
“Realmente no me gusta la escuela”, dijo Pancho, admitiendo directamente que raramente asiste a clases. “Prefiero estar aquí, en el gimnasio”.
El adolescente ha peleado cuatro veces contra muchachos de otros gimnasios en combates de práctica organizados por Ángeles, y los ganó todos. Recientemente, estaba todo preparado para que participara en una quinta pelea, pero esta se tuvo que cancelar después que él faltó a varias sesiones de entrenamiento la semana anterior. Ángeles teme que está perdiendo a Pancho por la atracción de las calles.
Pancho vive con su familia en un complejo de apartamentos de Morelos que sirve como punto. En la cuadra enfrente del complejo, los adictos hacen fila para comprar pequeños paquetes de crack de manos de un hombre tatuado que se presenta como luchador.
Pancho usa una camiseta del Ratón Mickey y una gorra dedicada a un jefe de la droga. Admite con una mueca que fuma marihuana, y luego afirma que la está dejando para seguir con el boxeo. Se disculpa por haber faltado a las sesiones de entrenamiento y haber obligado a cancelar la pelea, y luego exhibe con orgullo las plantas de marihuana que cultiva en el pequeño apartamento de su familia.
Pero cuando la conversación pasa a su vida cotidiana en el barrio, el rudo exterior de Pancho se desvanece y baja la voz.
“Es realmente repugnante. Te matan por cualquier cosa. Me da miedo", dice. “No quiero morir tan joven, quiero seguir viviendo”.
Como muchos que han crecido en los barrios de Ciudad de México, Pancho ve al boxeo como una vía de escape.
“Tengo que trabajar duro y no aflojar”, dijo Pancho. “Si quiero pelear en los Guantes de Oro, tengo que dejar de lado los vicios”.